viernes, 13 de enero de 2012

Temístocles, el primer estratega naval de la historia.


Busto de mármol del hombre de estado y estratega naval griego, Temístocles (528-462 a.C.), que venció a los persas en la batalla de Maratón y en la de Salamina.

Temístocles nació en Atenas en 525 a.C., hijo de un emigrante y una esclava. Desde niño sintió vocación por las artes militares y por la política. A medida que iba creciendo participaba activamente en la vida política ateniense, granjeándose tantas amistades como enemistades. Fue nombrado arconte en el año 493 a.C. y, ante la amenaza persa, creyó que la Hélade no tendría salvación si Atenas no desarrollaba una poderosa flota naval. Fue muy convincente y sus peticiones fueron escuchadas, pero la oposición de Milcíades, su gran enemigo político, detuvo sus planes y llevó a Atenas a plantearse una defensa por tierra. Maratón dio la razón a Milcíades, pero los atenienses habían visto muy de cerca la espectacular Armada persa a punto de conquistar la ciudad, y las ideas de Temístocles fueron consideradas de nuevo, aunque éste no ocultó su desazón ante el triunfo estratégico de Milcíades. Sin embargo, su oponente cayó en desgracia al cabo de dos años y el arconte fue nombrado responsable de la preparación militar de Atenas ante la probable e inminente agresión persa. Temístocles consiguió de esta manera materializar su plan original, y la flota ateniense se convirtió en la más poderosa de toda la Hélade. Según cuenta la historia, la sacerdotisa del Oráculo de Delfos había aconsejado proteger Grecia de la amenaza persa con (muros de madera), lo que fue interpretado por Temístocles como una referencia directa a la construcción de barcos de guerra. Desde entonces, esta expresión fue muy utilizada durante siglos para referirse a la defensa naval de un país.
El gran triunfo de Salamina convirtió a Temístocles en el hombre más admirado de Atenas. Sin embargo, cuando intentó convencer a los atenienses para aliarse con los persas y atacar Esparta, se hizo muy impopular entre los ciudadanos atenienses, que sólo deseaban la paz. Comenzó así su descrédito, que acabó en el olvido. Las cosas empeoraron todavía más cuando se vio mezclado en una traición instigada por su sucesor, Pausanias, y Temístocles huyó de Ática. Fue a refugiarse como consejero de la corte del Imperio Persa. Se cree que se suicidó en 460 a.C. para no participar en los planes de ataque a Grecia por parte de Artajerjes, el sucesor de Jerjes. Muchos historiadores lo consideran el primer gran estratega naval de la historia.